Santa Teresa de Jesús: Todo se pasa.

Dios no se muda. 
La paciencia

Todo lo alcanza 

escrito por LUIS ALBERTO MACHADO SANZ

Abogado

                           machadosanz@gmail.com

                                 @caballitonoble 

Teresa de Ahumada, quien es Santa Teresa de Ávila y también es “Santa Teresa de Jesús”, nació en Ávila, el 28 de marzo de 1515. Murió en Alba de Tormes (Salamanca), en 1582. Fue beatificada por Pablo V en 1614, canonizada por Gregorio XV en 1622 y nombrada doctora de la Iglesia Universal por Pablo VI en 1970. Es una de las tres doctoras de las Iglesia. Las otras dos son Santa Catalina de Siena y Santa Teresita del Niño Jesús.

 

En consecuencia, en el venidero año 2015, se cumplirán 500 años de su nacimiento. Por tal motivo, el papa Francisco declaró el “año jubilar teresiano” para España, que comenzará el próximo 15 de octubre y durará hasta el 15 de octubre de 2015 (su fiesta litúrgica es el día 15 de octubre). 

 

Santa Teresa fue una reformadora de la orden “Nuestra Señora del Monte Carmelo”, popularmente llamada “orden carmelita”. Para su tiempo, había una cierta relajación en las normas y costumbres de las carmelitas. Santa Teresa decidió reformar a las carmelitas para llevarla de vuelta a sus orígenes carmelitanos: la austeridad, la pobreza y la clausura. 

Para ello, pidió consejo a dos santos: al jesuita San Francisco de Borja y al franciscano San Pedro de Alcántara, que le dieron sus beneplácitos. Además, logró fundar 16 casas religiosas para mujeres y 14 para hombres. Por tal motivo y también para poder llevar a cabo la reforma carmelita, recorrió, durante 20 años, más de 5.300 kilómetros, en 17 ciudades, en las que fundó en total 17 conventos: Ávila (1562), Medina del Campo (1567), Malagón (1568), Valladolid (1568), Toledo (1569), Pastrana (1569), Salamanca (1570), Alba de Tormes (1571), Segovia (1574), Beas de Segura (1575), Sevilla (1575), Caravaca de la Cruz (1576), Villanueva de la Jara (1580),  Palencia (1580), Soria (1581), Granada (1582) y Burgos (1582), año de su muerte. Por esto, algunos la llamaron “la andariega de Dios”. 

Santa Teresa no tenía mucho interés en escribir públicamente. Sin embargo, escribió muchas cartas privadas y algunas anotaciones. Sus grandes obras las tuvo que hacer públicas por obediencia a sus superiores para que dejara testimonio de sus enseñanzas y experiencias. Destacan las siguientes: 

 

Autobiografía espiritual

Ahí describe su famoso “éxtasis”. También, relataremos más adelante, una muy interesante anécdota que aparece en su autobiografía, en relación a una elección de una madre superiora en uno de los conventos carmelitas. De dicha elección, podemos sacar una importante enseñanza sobre la libertad del ser humano y qué hacer cuando al individuo le quitan su libertad, en por ejemplo, una dictadura.

 

Camino de perfección. 

Escrito en el año 1583. Es un libro de consejos y de cómo dirigir a las monjas de su orden.

 

Castillo interior. 

Escrito en el año 1577. Es su libro más conocido debido al título “Las Moradas”, que habla sobre su vida contemplativa. La escribió para instrucción de todos los cristianos y en ese libro se le ve como una verdadera gigante de la vida espiritual.

 

Las Fundaciones. 

Escrito entre los años 573 y 1582. Explica muy bien los orígenes de las carmelitas descalzas, que ella fundara. 

 

También escribió el Libro de la Vida y Las Constituciones.

Por lo antes dicho es patrona de los Patrona de los escritores y también de los gastrónomos. Le gustaba la cocina a la que además de verlo como el sitio donde se hace la comida y por ende, reconocía que tenía una visión material de sobrevivencia porque el que no come se muere, le dio también una visión sobrenatural. 

 

"Entended que, si es en la cocina, entre los pucheros anda el Señor”

 

Algunos «La tuvieron por loca, por visionaria, por un peligro». Todavía hoy, hay quienes no la comprenden y la creen una delirante, loca histérica, pero aun así, la admiran.

 

En ocasiones sintió agudos dolores, que según sus propias palabras, estaban provocados por un ángel que le atraviesa el corazón con un dardo de oro. En esa frase, se inspiró el gran pintor y escultor Gian Lorenzo Bernini para hacer su inmortal escultura titulada “Éxtasis de Santa Teresa”. Dicha obra Fue realizada entre 1647 y 1651. El propósito era colocarla donde posteriormente estaría su tumba, en la capilla Cornaro, que está en la iglesia “Santa María de la Victoria”, en Roma, donde actualmente se encuentra. 

 

La escultura recoge el momento en el que el ángel saca la flecha, y la expresión del rostro muestra los sentimientos de Santa Teresa, mezcla de dolor y placer, en las que según propias palabras descritas en uno de sus famosos libros de autobiografía, sucedió lo siguiente:

 

"Vi a mi lado a un ángel que se hallaba a mi izquierda, en forma humana. Confieso que no estoy acostumbrada a ver tales cosas, excepto en muy raras ocasiones. Aunque con frecuencia me acontece ver a los ángeles, se trata de visiones intelectuales, como las que he referido más arriba... El ángel era de corta estatura y muy hermoso; su rostro estaba encendido como si fuese uno de los ángeles más altos que son todo fuego. Debía ser uno de los que llamamos querubines... Llevaba en la mano una larga espada de oro, cuya punta parecía un ascua encendida. Me parecía que por momentos hundía la espada en mi corazón y me traspasaba las entrañas y, cuando sacaba la espada, me parecía que las entrañas se me escapaban con ella y me sentía arder en el más grande amor de Dios. El dolor era tan intenso, que me hacía gemir, pero al mismo tiempo, la dulcedumbre de aquella pena excesiva era tan extraordinaria, que no hubiese yo querido verme libre de ella. El alma no se contenta ahora con nada menos que con Dios. El dolor no es corporal sino espiritual, aunque el cuerpo tiene su parte en él. Es un intercambio amoroso tan dulce el que ahora tiene lugar entre el alma y Dios, que le pido a Dios en su bondad que haga experimentarlo a cualquiera que pueda pensar que miento... ".

 

Santa Teresa tenía una profunda devoción por San José. En efecto:

 “1.- Y tomé por abogado y señor al glorioso san José y me encomendé mucho a él. Vi claro que, tanto de esta necesidad como de otras mayores, de perder la fama y el alma, este padre y señor mío me libró mejor de lo que yo lo sabía pedir. No me acuerdo hasta hoy de haberle suplicado nada que no me lo haya concedido (V 6,6).s cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, y de los peligros de que me ha librado, así de cuerpo como de alma; que a otros santos parece que les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad; pero a este glorioso santo tengo experiencia de que socorre en todas, y quiere el Señor darnos a entender, que así como le estuvo sometido en la tierra, pues como tenía nombre de padre, siendo custodio, le podía mandar, así en el cielo hace cuánto le pide.

2.- Y esto lo han comprobado algunas personas, a quienes yo decía que se encomendasen a él, también por experiencia; y aún hay muchas que han comenzado a tenerle devoción, habiendo experimentado esta verdad (V 6, 6)”.

Esto lo expresa muy bien, San josé María Escrivá, en el libro Camino, Punto 561:

De San José dice Santa Teresa, en el libro de su vida: «Quien no hallare Maestro que le enseñe oración, tome este glorioso Santo por maestro, y no errará en el camino». 

—El consejo viene de alma experimentada. Síguelo”.

Santa Teresa fue atacada por el diablo pero lo supo torear muy bien. En efecto:

Una vez, el diablo se le apareció un sábado y le dijo:

 

"Teresa, ayer fue viernes y comiste carne".

 

Santa Teresa le respondió:

"Gracias por haberme avisado hoy y no ayer".

 

No solo sabía torearlo, también lo sabía combatir. San josé María Escrivá, también lo explica muy bien en el Punto 572 del libro Camino:

Me dices que por qué te recomiendo siempre, con tanto empeño, el uso diario del agua bendita. —Muchas razones te podría dar. Te bastará, de seguro, ésta 

de la Santa de Ávila: 

 

«De ninguna cosa huyen más los demonios, para no tornar, que del agua bendita».

No se puede hablar de Santa Teresa sin hacer alusión a otro gran místico, contemporáneo de ella, como lo fue San Juan de la Cruz. Él también fue carmelita y al igual que Santa Teresa, fue también un reformador de la orden. Santa Teresa fundó las carmelitas descalzas y San Juan de la Cruz fundó los carmelitas descalzos. Ambos comparten un misticismo muy similar. San Juan Pablo II hizo su tesis doctoral sobre San Juan de la Cruz y estudió el idioma español para poder aprender de manera directa los escritos de dicho santo. 

Entre otros misticismos, San Juan de la Cruz es muy famoso por su “noche oscura del alma”, que lejos de ser maldición, es una bendición, porque le da al alma la posibilidad de vaciarse en la oscuridad para luego renovarse y pasar de la oscuridad a otra vez a la luz, pero de una manera renovada. 

 

Algo parecido, pudo haber querido decir Santa Teresa, cuando dijo que “la vida es una mala noche en una mala posada”. Dos poemas de ella, pudieran explicar muy bien lo que quiso decir en dicha frase:

 

“Vivo sin vivir en mí”

 

Vivo sin vivir en mí

y tan alta vida espero

que muero porque no muero”  

(Extracto)

 

“Vuestra soy, para Vos nací”

 

Vuestra soy, para Vos nací:

¿Qué mandáis hacer de mí?

Soberana Majestad, eterna Sabiduría,

Bondad buena al alma mía”

(Extracto).

 

El último libro del brillante intelectual, escritor y periodista Miguel Otero Silva, se llama "La piedra que era Cristo". Dicho libro fue catalogado por algunos como una conversión. Se trataba de un hombre auto definido como "marxista", que había ganado el premio Lenín de la paz. 

 

"La piedra que era Cristo", no es un libro que esté dentro de lo que pudiéramos llamar la “teología dogmática”. Dicho de otra manera, no es una obra de teología. No es un libro al estilo, “Vida de Cristo” del venerable obispo Fulton J.Sheen, cuya obra estaba totalmente dentro del marco de los 4 sagrados evangelios. Más bien, tiene licencias dentro de lo que pudiéramos llamar una “obra literaria” y no teológica, escrita por un excelente literato como lo fue Miguel Otero Silva, quien maneja muy bien la prosa. Por lo tanto, literariamente hablando, el libro es una belleza, una obra de arte. 

 

Lo que queremos resaltar ahora, es que Otero Silva toma una estrofa de San Juan de la Cruz, que está dentro de una poesía de San Juan de la Cruz, titulada “Super flumina Babylonis” y que es la siguiente:

 

55. Bienaventurado era

aquél en quien confiaba,

que te ha de dar el castigo

que de tu mano llevaba,

y juntará sus pequeños,

 

60. y a mí, porque en ti lloraba,

a la piedra, que era Cristo,

por el cual yo te dejaba.

No solo fue el título del libro “la Piedra que era Cristo” sino que también fue la introducción, como una suerte de prólogo.

 

Debemos notar que el famoso Cristo de Dalí, fue inspirado y basado, en una talla en madera sobre Nuestro Señor Jesucristo que previamente esculpiera San Juan de la Cruz

 

Como hemos visto, Santa Teresa fue una gran mística. No en balde es doctora de la Iglesia. Santa Teresa tenía los ojos puestos en el cielo pero no por eso, dejaba de tener los pies en la tierra. Muchos años después de ella, Andrés Eloy Blanco expresara muy bien una estofa poética, que si bien no la dijo directamente sobre ella, le era muy aplicable. 

En efecto, Andrés Eloy Blanco escribió en su “Canto a España”, lo siguiente:

“Tú recuerdas al nauta en su camino que es Dios quien fija el rumbo y da el destino y el marino es apenas la expresión de un anhelo, pues para andar sobre el azul marino ¡hay que mirar hacia el azul del cielo!” 

 

José María Javierre, sacerdote español operario diocesano y periodista, escribió una excelente biografía sobre ella, titulada “Teresa de Jesús: aventura humana y sagrada de una mujer” (Salamanca: Ediciones Sígueme, 1983). En ella reconoce que Santa Teresa era una gran mística pero que eso no le impedía ocuparse de los quehaceres ordinarios del convento, tales como de la cocina, como del pago de una factura, etc. 

Santa Teresa fue una figura en la que se podía combinar las actividades de las dos hermanas de Lázaro, Marta y María. Dichas actividades no eran excluyentes sino complementarias.  

10:38 Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.

10:39 Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra. 

10:40 Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo. Dile que me ayude". 

10:41 Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas. 

10:42 Sin embargo, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada" (Lucas, 10: 38-42).

En Santa Teresa, se ve la mezcla del trabajo de Marta en los quehaceres de la casa, con María que eligió la mejor parte que no le será quitada.

Como dijimos antes, Santa Teresa narra que una vez, en un diálogo con el Corazón de Jesús, ambos comentaron de una elección que tendrían unas monjas de la orden carmelita, para elegir una “madre superiora”. Ella le dijo:

“Mi candidata es fulana”.

El Corazón de Jesús, le contestó:

“La mía también”.

Posteriormente vinieron las elecciones y ganó otra monja.

 

Luego de esto, Santa Teresa le pregunta al Corazón de Jesús, que cómo era posible que ganara la monja que no era la candidata de Él. El Corazón de Jesús le contesta, que si bien esa no era la candidata de Él, otra había sido la candidata ganadora. En consecuencia, eso había que respetarlo y de paso, ayudarla a que lo hiciera bien, tanto de parte de Él, como de parte de ella.

 

Lo antes dicho, revela una enseñanza teológica muy importante, porque revela que Dios respeta nuestra libertad y así se lo enseñó a Santa Teresa. 

 

La libertad es algo sagrado. No es una concesión graciosa del estado, es un derecho humano que nos viene directamente de Dios. Es un regalo de Dios. Es un derecho que adquirimos por el mero hecho de haber nacido, por ser personas humanas, por ser hijos de Dios. En relación a libertad, Santa Teresa lo expresó muy bien: "Dios no ha de forzar nuestra voluntad”. 

 

Por otra parte, la libertad es algo tan sagrado que Dios prefirió crearnos libres, aun sabiendo de antemano que íbamos a pecar y que nos íbamos a equivocar. Dios sabía en su infinita sabiduría que era preferible que fuéramos libres a que fuéramos robots autómatas. Por ello, todo lo que atenta contra la libertad del ser humano, atenta contra el plan de Dios para el ser humano. 

 

En consecuencia, todas las dictaduras son anti cristianas porque atentan contra la libertad del ser humano, creado a imagen y semejanza como bien lo expresa el libro del Génesis. Estamos hablando de “dictaduras”, sean las que llaman de “derecha”, o de “izquierda”, o de “centro”, o de lo que sea. Dictadura es dictadura. Pinochet fue un dictador pero también lo es Fidel Castro. Es una gran hipocresía, llamar “dictador” a Pinochet (que sí lo fue), mientras que se llama a Fidel, “demócrata” (que no lo es). Hitler fue un dictador pero también lo fueron Stalin y Mao Tse Tung (a Hitler lo consideraban una dictadura de “derecha” y Stalin y Mao Tse Tung, dictadores de “izquierda”). 

 

No hay dictaduras malas y dictaduras buenas (los extremos se tocan).Las dictaduras de “derecha” son malas pero las de “izquierda” también lo son. Todas las dictaduras, sean de “derecha” o de “izquierda”, son malas por el mero hecho de atentar contra la libertad del ser humano, que es uno de los dos mejores regalos que Dios. El otro es la creatividad.

Ahora bien, Santa Teresa tiene una estrofa muy esperanzadora, que es la siguiente 

“Nada te turbe,

Nada te espante,

Todo se pasa,

Dios no se muda. 

La paciencia

Todo lo alcanza; 

Quien a Dios tiene 

Nada le falta: 

Sólo Dios basta”

(Santa Teresa de Jesús. El Greco)

Dicha estrofa está dentro de una poesía que es popularmente conocida, como “nada te turbe, nada te espante”, que por razones de espacio, no vamos a transcribir aquí. Esta estrofa puede ser aplicada a todo tipo de situación angustiosa y estresante. Hay un cuento muy popular, que se llama “el anillo del rey” y que también vamos a omitir por razones de espacio. Dicho cuento tiene dos frases muy importantes: “todo pasa” y “esto también pasará”.

 

Las cosas malas, las cosas buenas perduran. El Capítulo primero del Evangelio de San Juan, lo dice muy claramente:

“La luz resplandece en las tinieblas” (Juan 1: 5).

 

Veamos el caso de la oscuridad. La oscuridad es la falta de luz. Del prisma de luz, salen los 7 colores. De la oscuridad no sale nada. Basado en Aristóteles, Santo Tomás de Aquino dice que “de la nada no sale nada”. Un cuarto estará oscuro mientras no le entre luz. Supongamos que un cuarto está cerrado, hermético a la luz. Ergo, estará oscuro. Lo único que hay que hacer es abrir las ventanas para que entre la luz del exterior y automáticamente dejará de estar oscuro (o como hoy en día, estamos sufriendo en Venezuela con tantos apagones. Mientras no haya luz, habrá oscuridad y la forma de acabarla, es supletoriamente con velas y linternas, hasta que vuelva la luz). 

De acuerdo a lo antes dicho, basado también en Aristóteles, Santo Tomás de Aquino dice que el mal, no es lo contario del bien. El mal es la carencia de bien. El mal no puede existir por sí mismo. El mal necesita un vacío de bien donde incoarse. Por ende, el odio no es lo contario del amor, el odio es una falta de amor, el odio existirá mientras haya carencia de amor. Por ende, la manera de derrotar el odio, es con amor. En consecuencia, por eso, una persona con odio es vencida, cuando siente que lo quieren, que lo aman, etc.

 

Basado en todo esto, hay que decir, que las dictaduras se basan en una falta de libertad. Pero más tarde o más temprano, la libertad siempre se impone.  

 

En este contexto, hay una frase que dijera el ex presidente, doctor Rafael Caldera:

“Fracasaron los nazis, como más tarde o más temprano también fracasará cualquier sistema que atente contra la libertad del ser humano”. (Discurso como constitucional de la República de Venezuela ante el Congreso de los Estados Unidos de América, junio de 1970). 

No podemos saber si cuando pensó esa frase, se inspiró o no, en Santa Teresa, pero en el fondo dijo que “toda dictadura pasa”, que es lo que dijo Santa Teresa: “todo se pasa”.

 

Los terribles momentos de falta de libertad que actualmente estamos viviendo en Venezuela, también pasarán. Y más tarde o más temprano, volverá la libertad a Venezuela.

 

En los Hechos de los Apóstoles, hay un pasaje que también se relaciona con todo esto de lo cual estamos hablando. En efecto:

“Entonces se levantó uno de ellos, un fariseo llamado Gamaliel, que era doctor de la Ley y persona muy estimada por todo el pueblo. Mandó que hicieran salir a aquellos hombres durante unos minutos y empezó a hablar así al Consejo: «Colegas israelitas, no actúen a la ligera con estos hombres.

 

Recuerden que tiempo atrás se presentó un tal Teudas, que pretendía ser un gran personaje y al que se le unieron unos cuatrocientos hombres. Más tarde pereció, sus seguidores se dispersaron y todo quedó en nada.

 

Tiempo después, en la época del censo, surgió Judas el Galileo, que arrastró al pueblo en pos de sí. Pero también éste pereció y todos sus seguidores se dispersaron.

Por eso les aconsejo ahora que se olviden de esos hombres y los dejen en paz. Si su proyecto o su actividad es cosa de hombres, se vendrán abajo. Pero si viene de Dios, ustedes no podrán destruirlos, y ojalá no estén luchando contra Dios.» 

 

El Consejo le escuchó y mandaron entrar de nuevo a los apóstoles. Los hicieron azotar y les ordenaron severamente que no volviesen a hablar de Jesús Salvador. Después los dejaron ir.

Los apóstoles salieron del Consejo muy contentos por haber sido considerados dignos de sufrir por el Nombre de Jesús.

El día entero en el Templo y por las casas no cesaban de enseñar y proclamar a Jesús, el Mesías”. 

(Hechos de los Apóstoles 5,34-42)

Santa Teresa de Jesús. Óleo de Rubens

La libertad es algo que viene de Dios. La falta de libertad, léase dictaduras, es cosa de hombres cuando se ponen contra el plan de Dios y por lo tanto, al igual que los nazis, más tarde o más temprano, siempre se vienen abajo.

escrito por LUIS ALBERTO MACHADO SANZ

Abogado

machadosanz@gmail.com

@caballitonoble